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La Mujer
Poema de ToTTó ‘El Bohemio Boliviano”
dedicado a “La Mujer”
Briosos los caballos de tu Escudero
galopan, pisando mi mundo entero.
Galopan mi tierra, mi mar y mi cielo
jadeantes, veloces, sembrando mi duelo.
II
Tu Amor perdido… No hay para mi consuelo.
Mi cuerpo se duele, mi alma muere de pena…
El dolor es mío, porque tu alma no es ajena:
mía es. Tu amarga partida desgarró mi velo.
III
Llorando, mis olas danzan enloquecidas.
De abismo a obscuro, en mi mar revoltoso,
bañan solitaria roca de lágrimas perdidas;
acariciando, asiduas, tu recuerdo hermoso.
IV
No hay dicha, que feliz, envuelva mi nido
ni solaz tierno que me cubra con tu manto.
Secaron mis risas, húmedas en mi llanto,
desilusiones aladas de tu amor perdido.
V
De tu voraz abraso, sediento, hambriento
de pasión y entrega, el tiempo es mi testigo.
Insaciables tus besos destrozaron mi aliento
y en mi último suspiro, todavía, los bendigo.
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©2008 Antonio de Pórcel
Dublín, California, USA
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Queridos amigos
Hoy, Jueves, 27 de noviembre del 2008, “Día de Acción de Gracias”, me desperté recitando estos versos. En mi soñolienta mente, semidormida, resonaban como el eco de un gran amor a La Mujer, que es, y fue de siempre, el aliento, la sabia de mi vida.
Ese amor nace y renace de la feminidad que envuelve a todo hombre, quien, en lo mas profundo de su ser, envidia a La Mujer.
Ese Amor a La Mujer: a la madre, a la hermana, a la esposa, a la amiga, a la amante. A la mujer que, ambulante, va sembrando, en los surcos de nuestro corazón, semillas de bondad, amistad y comprensión.
Ese Amor a La mujer, al dulce y tierno ser que nos alimenta con la leche de sus senos, dándonos la sabia de una felicidad latente que, para ser nuestra, debe ser conquistada constantemente.
Ese Amor yace perdido en la inmensidad de nuestro resentimiento y en el huracán de nuestro orgullo sin medida. Vanidad ésta que nos ciega con un hambre de poder y una sed de posesión destructiva, que creemos es necesaria para sentir nuestra hombría, y alimentar la ilusión de nuestra superioridad ignorante.
Ese Amor a la Mujer, la joya divina de este y del otro mundos, a quien debemos adorar, presentándola nuestra pleitesía de una admiración sin limites.
Ese Amor a la Mujer, mi Diosa sin cielos que reina en mis tierras, dueña de mi amor y mis desvelos.
Es a ella que dedico estos pobres versos de sueño y en sueño…
A todas las mujeres del mundo les deseo un feliz Día de Acción de Gracias…
Un abrazo de amigo
ToTTó